Devotions Upon Emergent Occasions

“All mankind is of one author, and is one volume; when one man dies, one chapter is not torn out of the book, but translated into a better language; and every chapter must be so translated… As therefore the bell that rings to a sermon, calls not upon the preacher only, but upon the congregation to come: so this bell calls us all: but how much more me, who am brought so near the door by this sickness….No man is an island, entire of itself… any man’s death diminishes me, because I am involved in mankind; and therefore never send to know for whom the bell tolls; it tolls for thee.”

John Donne, MEDITATION XVII

Bienes comunes en tiempos de crisis

Igual que la salud, la educación es un bien común. Este bien común requiere ser visto desde las lentes del humanismo que permiten mirar a través del utilitarismo dominante para entender qué significa para una comunidad humana aprender a vivir con dignidad.

“Esto presupone oír las voces silenciosas de cuantos no han sido aún escuchados. La inmensa riqueza que representa esa diversidad puede iluminarnos a todos en nuestra búsqueda colectiva del bienestar”

“Apoyar y aumentar la dignidad, la capacidad humana y el bienestar de las personas en relación con los demás y la naturaleza debe ser la finalidad esencial de la educación en el siglo XXI”.

UNESCO, 2015: 33-36

Replantear la educación ¿Hacía un bien común mundial?

Estas lentes las hemos de llevar todas las personas, docentes o no, porqué “gran parte de lo que aprendemos en la vida no es deliberado ni intencionado. Este aprendizaje informal es inherente a toda experiencia de socialización” (p. 17).

La educación formal ha sido muy golpeada por la crisis sanitaria.

¿Qué hemos aprendido de esto?

y

¿cómo hemos empezado el nuevo curso escolar, con qué lentes?

¿En qué cultura estamos socializando a las jovenes generaciones?

Estas Navidades, regala con la sabiduria de los Magos

The only gift is a portion of thyself

“El único regalo es una parte de ti mismo”, decia a finales del siglo XIX el filósofo Ralph Waldo Emerson, en oposición al comercio próspero de esos tiempos alrededor del ritual del regalo.

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La temporada de compras navideñas nació en el siglo XIX en Europa y se expandió rápidamente por todo el mundo occidental. A principios de siglo XX, mujeres ricas y mujeres trabajadoras de los Estados Unidos formaron un movimiento contra los regalos fútiles llamado Sociedad para la prevención del don inútil (SPUG en la abreviación inglesa), al que se le unió el ex presidente Theodore Roosevelt, quien fue el primer hombre Spug (ver más).

Este movimiento recibió muchas críticas porqué los regalos (de bodas, de Navidades, aniversarios y otras ocasiones festivas) representan uno de los mecanismos más “inocentes” de la sociedad de consumo, pués logran sacar dinero de los bolsillos de la gente por su propia voluntad y además hacen que las personas perciban este tipo de consumo como bondadoso, porqué un regalo es un símbolo de afecto.

Por tanto, para algunos, el discurso de la SPUG contravenia a los intereses del mercado. Otros, en cambio, le dieron la vuelta y vieron la oportunidad de explotar la noción de utilidad del regalo. Aparecen productos que incrementan la eficiencia doméstica de las amas de casa; la individualidad del niño es una nueva fuente que mobiliza la industria comercial a producir bienes útiles diseñados para su uso exclusivo, como un escritorio própio o los juegos educativos.

Esta reforma del regalo ha dado pie al mercado a generar nuevas “necesidades” en las personas. Mientras los productores muestran cada vez más maestria en unir lo estético con lo útil, lo decorativo con lo funcional y si bien el regalo moderno combina racionalidad con afecto, ¿en qué medida son nuestros regalos inocentes? Cada vez se habla más de las consecuencias negativas que nuestras prácticas de consumo tienen sobre el propio futuro de la humanidad. ¿Qué significa hoy día un regalo útil que simbolice al mismo tiempo nuestro amor genuino por aquellos con quienes nos unen lazos afectivos?

El cuento “El regalo de los Magos” de O. Henry narra como una pareja vende lo más preciado que posee (él, su reloj de bolsillo y ella, sus largos y hermosos cabellos) para poder comprar cada uno el regalo que su pareja deseaba. Su sacrificio es una conmovedora muestra de amor y éste amor es el verdadero regalo. Sin embargo, en hacer el sacrificio sus regalos materiales se vuelven inútiles, pués él le regala “hermosos peines, caparazón de tortuga pura, con bordes de joyas, justo el tono para usar en el hermoso cabello desvanecido”. Y ella le regala una cadena de platina para el reloj de oro que ha dejado de alojarse en el bolsillo de él.

Muchas personas han gestionado racionalmente su tiempo y, casi con la sabiduria de los Magos, han hecho ya las compras para estas Navidades, evitando el cáos creciente de las últimas semanas. La mayoria buscamos el mejor regalo para nuestro hijo o hija, para nuestra pareja, para nuestros parientes, para el amigo, la amiga… Y seguramente en la mayoria de los casos ponemos un poquito de nosotros mismos aún cuando el regalo no lo hacemos nosotros mismos sino que lo compramos; pués hacemos el regalo de corazón y pensando en lo que más desea la persona a la que se lo regalamos y en lo que mejor le puede servir. Normalmente, nos preocupamos por sus deseos y por la funcionalidad del objeto, y pensamos que lo que regalamos es lo que la persona necesita. ¿Pero es esto realmente así?

Tal vez la realidad del siglo XXI nos deberia hacer revisar nuestras formas de mostrar el afecto a nuestros queridos, sobre todo a nuestros hijos e hijas. Preguntarnos si nuestro regalo no tiene la misma utilidad que los dones que se hacen los protagonistas del cuento de O. Henry. Cuidar de no regalar, con todo el amor, un futuro desvanecido.

Si el único regalo es una parte de nosostros mismos, tal vez deberiamos sentarnos debajo del árbol de Navidad con la promesa solemne de pasar más tiempo juntos.

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Femenino y Masculino. Los opuestos indivisibles

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[…] el problema no es la identificación de la mujer con la naturaleza, con la tierra, sino la identificación de lo femenino con la mujer y de lo masculino con el hombre junto con una supremacía de lo masculino sobre lo femenino.

Extracto del ensayo “El papel del principio femenino en la educación para un consumo sostenible“, publicado en el ebook de la Red Global de Cátedras UNESCO en Género (pp. 290-297).

En esta aportación, las autoras definen el principio femenino “lejos de una concepción esencialista resaltando su coparticipación con el principio masculino en la matriz energética de las personas independientemente de su género”. El acento en lo femenino no responde a “una actitud victimizada, tampoco [a] una aspiración de feminizar el mundo, se trata de pensar y actuar para reestablecer la simetría entre el principio masculino y el principio femenino, la unidad entre lo racional y lo vivido” a fin de recuperar la armonia interior.

Carentes de armonía interior, las personas se vuelven incapaces de buscar el bienestar duradero y persiguen su quimera a través de la hiperproducción industrial y del hiperconsumo.

Asociado a lo afectivo — motor de la razón creativa –, el principio femenino está presente en micro sociedades contemporáneas, en la resistencia pacífica de los movimientos ecologistas liderados principalmente por mujeres, en las pedagogías participativas y vivenciales, en la revaloración de las competencias transversales, la formación del profesorado en inteligencias múltiples y en mindfulness, etc.

Tal y como se desprende de la ética del cuidado, la dimensión afectiva es una dimensión humana y no de género. La ética del cuidado refina el valor de la justicia y humaniza su marco regulador haciéndolo contextual, personal e inclusivo.

La dimensión afectiva es clave en la educación, en general, y la educación del consumo sostenible no hace excepción, ya que cultivar valores que se reflejen en comportamientos sostenibles de consumo requiere de procesos que combinan la conciencia cognitiva con la conciencia experiencial.

Paz y Tiempo

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Foto: Cosmin Stefanescu Archivo:Sarmisegetusa Regia – Templul mare circular – Zona sacra – Gradistea Muntelui, Muntii Sureanu, Hunedoara, Romania 12. CC BY-SA 3.0 RO. Este archivo se encuentra bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento-Compartir bajo la misma licencia 3.0 Rumanía.

Desde un entendimiento energético de la paz [el futuro] se plantea […] no sólo como fragmento del cronos (tiempo exterior) sino también como la visualización que sostiene la intención (tiempo interior). La mente consciente está guiada hacia esta visualización. Esta visualización engrana futuro y presente, exterior e interior, en un entrelazamiento que hace que el acto (exterior) realizado en el presente se haga con plena consciencia de la intención que lo lleva (presente, interior) y de la orientación a la que esta intención está dirigida (futuro, interior-exterior). En la ciencia del Xian, eso es la práctica del taoísmo […], la intención es de hacer fluir la energía hacia su objetivo, hacia la unidad del espíritu interno con la apariencia externa […]. La filosofía taoísta del wu-wei no alienta a la inacción como se podría creer[…], sino a abstenerse de intervenciones arbitrarias en el curso natural de las cosas […]. En una cosmovisión integradora, donde la ley primaria que opera en la vida humana y en las relaciones es la unidad […], ello no comportaría problemas. Las dificultades surgen cuando la cosmovisión del mundo en el que vivimos es una cosmovisión de la supervivencia; esta se relaciona directamente con las inseguridades de la vida, tanto a nivel individual como colectivo […]. Wu-wei implica asumir la vida con su dinamismo, aceptar los cambios, sin miedos en cuanto a la (in)seguridad […]. Para vivir de acuerdo a wu-wei se demanda una gran madurez ética y sensibilidad estética, un requerimiento poco confortable para nuestra sociedad moderna, aunque no imposible de responder.

[La solución] está en entender la superación de los límites propios y del contexto como una liberación progresiva de la mente en el sentido del wu- wei, hacia una identidad profunda en la que mente y corazón sean complementarios y no opuestos; desde esta identidad profunda se podrá vivenciar la unión con el todo. O dicho de otra forma, [la solución está] en la trascendencia de los estereotipos conformados por el medio socio-cultural […].

Fragmento del ensayo “Reflexiones sobre la paz positiva. Un diálogo con la paz imperfecta”:

http://revistaseug.ugr.es/index.php/revpaz/article/view/5602